Frívolo he estado desde que tu presencia no ha estado cerca de mi, no es por falta de sexo, sino, a la manera en que uno mismo se engaña, pensando en que teniendo sexo con diferentes mujeres, lograré el cometido de encontrar una suculenta piel, donde no encuentro esa sensación de peligro por tener un sorbo de tu cuerpo, el ayunar no es lo mío, solo que deseo verte conmigo de nuevo, tan radical y preciosa, tan voraz y timida.
Hoy hace tiempo que no sé nada de ti, pero a la vez sé que mirando al cielo, alguna vez mirarás esa estrella que te señalé, donde me preguntaste que constelación formaba y no supe que responder, solo me reí al sentirme mal por no poderte responder, solo quedó en que esa estrella que brillaba de más, eras tú...
Hoy la lluvia no me ha dejado verte por lo menos una vez, tengo dos días que quisiera saber que voy a mirarte por esa estrella y la sensación me ha matado por el tiempo de lluvia que tenemos.
Aunque pase mucho tiempo, dudo mucho que me encuentre a alguien como tú...
Alabada seas mujer.