Hoy volví a ir a Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, no por gusto, falleció una tía abuelita, lo que hoy me he admirado es que la gente es muy tradicional, hoy los huipiles eran de color negro y las enaguas también, llegamos alrededor de las 15:00 hrs, tenía bastante sueño, pero ibamos platicando mi madre y yo de cualquier cosa para no aburrirnos.
Llegamos al centro de Juchitán, demasiado comercio de todo tipo, en eso nos lleva un buen Juchitán a Salina Cruz, llegamos a la casa de tía María (que en paz descanse), ahí estabamos dando los respetuosos pésames y apoyando a la familia, nos sentamos hasta atrás, y llegó un tío, que la verdad me hizo la tarde, tipazo de hombre. Me ofrecieron mezcal y cerveza, lo cual me negué, ya conozco esa combinación y es bastante peligrosona. Llegó el padre y estuvieron los rezos, yo la verdad no me acerqué, terminando ese protocolo, sacaron el ataúd de mi tía, ayudé a sacar las flores y demás cosas así, los hombres se acomodaron adelante de la camioneta y las mujeres atrás, como la tradición de ahí marca.
Y yo andaba enviandole mensajes a ella, pero ni me respondió, así que dijé ya ni modos, mamá se fue en el carro de mis tíos, nada tonta mi mamá, le gusta el AUDI A6, mientras el Skazi camina junto a toda la gente, ve y aprende las tradiciones, había gente hablando zapoteco a mi lado, caminamos alrededor de 10 cuadras, había un aire -norte- bastante molesto y un poco de calor como unos 33º C.
Llegamos al panteón, la caravana entró, yo no entré y mi mamá tampoco, donde se encuentra la Clínica del Seguro Social, lo que noté, es que esta el panteón, la clinica y sobre todo el Penal o cárcel de Juchitán, solo para tener el cuadro perfecto faltaría las oficinas del MP y listo, ya tendrían todo cerca en menos de una cuadra.
Mi primo me habló, me dijó que si quería manejar el AUDI, le dijé que no sabía manejar, me dijó no hay problema una cuadra, la neta, es hermoso ese carro, solo una cuadra en primera lo manejé, pero estoy anodado y enamorado de ese carro; terminando mi mamá me preguntó si quería ir a comprar y comer algo al centro de Juchitán; es una pinche deliciosa comer ahí.
Llegamos al mercado y le dijé a mamá: Chiles rellenos y arroz, tamales y de cena unas garnachitas.
Nos atendió la marchanta de los tamales y nos ofreció el menú,cuando hizo mención del tamal de iguana, yo le dijé: ¡Yo quiero uno!
Son caros los tamales de iguana, tres por 50 varitos, mucho zapoteco, mucha comida excelente, hoy sé que los peces tienen ombligo, porque también se come, se veía todo tentador para comer y comer, con razón la gente de allá la mayoría es de complexión obesa, pero son mangares, deliciciosos. Mucho zapoteco -ya lo hice mención, ¿verdad?-, platicas de zapoteco, un acento de español raro, huevos de tortugas ofreciendo, la verdad hay de todo para engordar, llegamos donde hacen la cena y las marchantes bastantes malas atendiendo, pero como mencionó mi mamá es su forma de atender, no están educadas (¿A poco yo sí?), mi mamá comió su pollo grasoso, pero los ojos de mi mamá se le iban para atrás del sabor y yo pedí dos ordenes de garnachitas, no me gustaron, pero bueno, me las comí.
Volveré a ir a Juchitán, pero en plan de quedarme sábado y domingo, para ver que diferencias hay, por lo menos sé que allá culturamente nos lleva por mucho.
Es una ciudad que defiende su cultura y es celosa de perder las tradiciones que sus ancestros y el general Charis lo han hecho famoso.