Ahí iba el, solitario con frio, vagando en calles solitarias, donde solo lo acompañaba su soledad, el iluso lacayo cree en las palabras de su mente, que algún día llegará alguien y tendrá que dar lo máximo para poder salir avante.
Han pasado los años, y ese principe tiene esa oportunidad, en otro invierno frio,con el clima atroz, levantó la mirada y en el fondo de la bocacalle encontró una silueta de un ser humano. Ya no más soledad, hay que buscar esa sombra, se aventuró y la encontró, era una mujer de rostro blanco, ojos claros y que en sus mejillas recorren lagrimas saladas, que él se las limpió.
Vagaron sin importar el frío de cada invierno, sin decir ninguna sola palabra, solo se idolatraban mirandose y sonriendose. No hay palabras con miradas elaboradas del principe de un invierno con su respetable compañera…
Muy lindo….. ;D
