Hace rato que entré a la casa, me dispusé hacerme algo de cenar, un sandwich, aún extraño ver tus piernas estiradas y verte sentada en la puerta del patio, cosiendo o arreglandote el cabello…
Aún recuerdo tu comida, tu sazón, tu manera en que me regañabas, en que me cuidabas, las veces que te hice las travesuras, cuando salías corriendo atrás de mi, eres parte aún importante en está vida, para mi, siempre eres y serás mi Panchita.
¿Qué te puedo decir? ¡Donde quieras que estés mi Shunca, te sigo queriendo! Debes estar regañando a tú Manuel, y ojala que algún día sienta tu presencia en mi cuarto, como esos días donde siempre dormías a mi lado.
Recuerdo como las novelas te afectaban muy en serio, cuando me regañabas que mi mamá estaba dormida y yo ya estaba listo para irme a jugar algún deporte en el Distrito Federal o ya estando aquí.
Te extraño mi Panchita, tu eres muy creyente en Dios cristiano, ojalá que le prepares a tu Dios, bastantes comidas itsmeñas, que hoy, si hoy, extraño no tener en está casa…